viernes 23 de octubre de 2009

Scalabrini Ortiz y el 17 de octubre de 1945

“Pensaba con honda tristeza en esas cosas en esa tarde del 17 de octubre de 1945. El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pingües, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir.

“Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún. El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajidos y cilancos con meandros improvisados sobre la arena en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal.

“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón.”


Scalabrini Ortiz


17 de Octubre de 1945

Al 17 de octubre

Era el pueblo de Mayo quien sufría,
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzosa tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.

El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir, y en su agonía
le hablaban sólo el Río y el Pampero.

De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡era en Octubre y parecía Mayo!),
y conquistó sus nuevas primaveras.

El mismo pueblo fue y otra victoria.
Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!

Leopoldo Marechal

viernes 11 de septiembre de 2009

NO RENUNCIAR A LA EXISTENCIA

"El hombre nace muerto", Sartre dixit. El pasado es una entidad arquetipica que solamente tiene vida en cuanto es pensada; obviemos a Freud, el pasado es un constructo que pertenece a lo puro, quiero decir con esto que pertenece a lo irreal (que no tiene devolucion). El presente es un instante, efimero, que se relata en un pasado ya muerto. El futuro es ese devenir silencioso, sigiloso, que deja de pertenecer al ser una vez que es (paradoja: algo deja de ser al ser). Sin pasado, muerto; el presente efimero, siendo tan efimero que no es, ya que es pasado al ser; y el futuro inconmensurable, que se vuelve pasado al volverse ser, todo se muere, ergo "El hombre nace muerto".

Esta perorata sin sentido, tiene el solo de objeto de servir como introduccion. Solo la idea de un futuro a largo plazo, es una opcion de vida tolerable. Opciones de vida que pasan por tantos lados, muchas veces inconcientes y muchas no. Asumir la responsabilidad de ser, es animarse a tomar posicion en algunos aspectos sobre determinadas cuestiones (no me animo a mencionar conciencia ciudadana), y en el momento actual se vuelve necesario nuestra desicion.

LEY DE MEDIOS AUDIOVISUALES (algunas ideas).
En el ejercicio del gobierno, el poder ejecutivo en uso de sus facultades, manda al congreso nacional la nueva ley de medios audiovisuales. Clarin con el monopolio ilegitimo de la palabra atenta contra dicho proyecto, que tiene, por lo menos en el espiritu, democratizar la palabra abriendo los microfonos para "los sin voz". Es necesario, por parte de los que creemos viable dicha posibilidad, defender, algunos con mas reparo, otros con menos, la nueva ley. Cada uno debe enarbolar la bandera, en los medios de trabajo, medios educativos, donde se presente la oportunidad, en defensa de los "silenciados" a fin de conseguir lo que en 26 años de democracia no se consiguio. Es sin dudas una oportunidad.

El verdadero motivo de esta ley, es ir previniendo que en la presente lucha, nuestra fuerza por minuscula que sea, ha de ser necesaria. Atentos....

Abro el debate:

jueves 3 de septiembre de 2009

Y al tercer dia resucito

El animo de resurreccion es una condicion humana. La cuestion sobrehumana se refiere a una cuestion por encima de la humanidad, nada puede pertenecer a un orden superior si se mantiene su deseo de pertenecer, lo nombrable es humano porque, la palabra para ser necesita como condicion sinequanon la humanidad. Solo podemos pensar lo que es finito, lo infinito escapa a nuestras mentes finitas, ergo si se piensa es humano inevitablemente.
Nuestra ilusion mental permite este tipo de retoricas, carecen de sentido pero son loables a los personajes que nos rodearon. No compararse con nuestro verbo, es una fatalidad. Compararse es una necesidad. Entonces como todo... este espacio "me caigo y me levanto"...


Me caigo y me levanto (Julio Cortazar)

Nadie puede dudar de que las cosas recaen,
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque recae sin conciencia
recae como si nunca antes
un jazmín para dar un ejemplo perfumado
a esa blancura
¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo?
el mero permanecer ya es recaída
es jazmín entonces
y no hablemos de las palabras
esas recayentes deplorables
y de los buñuelos fríos que son la recaída clavada
contra lo que pasa, se impone pacientemente la rehabilitación
en lo más recaído hay algo que siempre pugna por rehabilitarse
en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda
en los poemas de Pérez, en Pérez
todo recayente tiene ya en sí un rehabilitante
pero el problema, para nosotros lo que pensamos nuestra vida
es confuso y casi infinito
un caracol segrega y una nube aspira
seguramente recaerán
pero una compensación ajena a ellos los rehabilita
los hace treparse poco a poco a lo mejor de si mismos
antes de la recaída inevitable
pero nosotros tía ¿cómo haremos?
¿cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído
si por la mañana estamos tan bien
tan café con leche
y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño
o en la ducha
y si sospechamos lo recadente de nuestro estado
¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña
al terminar su obra maestra
al afeitarse sin un solo tajito
no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está
probablemente Icaro creía tocar el cielo
cuando se hundió en el mar …. y
dios te libre de una zambullida tan mal preparada
tía ¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quien ha sostenido que la rehabilitación
sólo es posible alterándose
pero olvidó que toda recaída es una desalteración
una vuelta al barro de la culpa
perfecto!
somos lo más que somos porque nos alteramos
salimos del barro en busca de la felicidad
y la conciencia y los pies limpios
un recayente es entonces un desalterante
de donde se sigue que
nadie se rehabilita sin alterarse
pretender la rehabilitación alterandose es una triste redundancia
nuestra condición es la recaída y la desalteración
y a mi me parece que un recayente debería rehabilitarse de otra manera
que por lo demás ignoro
No solamente ignoro eso
sino que jamás he sabido en qué momento
mi tía o yo recaemos
¿cómo rehabilitarnos entonces si a lo mejor no hemos recaído todavía?
y la rehabilitación nos encuentra ya rehabilitados
Tía, no será esa la respuesta ahora que lo pienso...
Hagamos una cosa:
Usted se rehabilita y yo la observo
varios días seguidos
digamos, una rehabilitación continua
usted está todo el tiempo rehabilitándose y yo la observo
o al revés si prefiere
pero a mí me gustaría que empezara usted
porque soy modesto y buen observador
de esa manera si yo recaigo en los intervalos de mi rehabilitación
mientras usted no le da tiempo a la recaída
y se rehabilita como en un cine continuado
al cabo poco nuestra diferencia será enorme
Usted estará tan por encima que dará gusto
entonces yo sabré que el sistema ha funcionado
y empezaré a rehabilitarme furiosamente
pondré el despertador a las tres de la mañana
suspenderé mi vida conyugal
y las demás recaídas que conozco
para que, sólo queden las que no conozco
y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos tía
y será tan hermoso decir...
ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado
el mío todo de frutilla
y el de usted con chocolate y un bizcochito
.

miércoles 3 de diciembre de 2008

La estructura que recorta el cuerpo

“Puede ser que haya otro mundo dentro de este, pero no lo encontraremos recortando su silueta en el tumulto fabuloso de los días y las vidas, no lo encontraremos ni en la atrofia ni en la hipertrofia. Ese mundo no existe, hay que crearlo como el fénix. Ese mundo existe en este, pero como el agua existe en el oxigeno y el hidrógeno, o como en las páginas 78, 457, 3, 271, 688, 75 y 456 del diccionario de la Academia Española está lo necesario pare escribir un cierto endecasílabo de Garcilaso. Digamos que el mundo es una figura, hay que leerla. Por leerla entendamos generarla”.
Julio Cortázar.

¿Cuál es la muerte? ¿La física o el límite al que llega el Otro? Ese límite que se siente en la piel, quizás a partir de una frase, de un gesto, de una idea ilimitada, que no se deja leer, al tiempo que se deja rechazar desde la primera hasta la última letra. Pero entonces ¿hay letra en la muerte del Otro? ¿Qué tanto se puede leer, aproximarse a sus hilos, correrle el manto que la envuelve y estupidiza? ¿Es la fuerza, motor, energía de los hijos por venir los que en su dimensión más clara dibujan el límite hasta donde el Otro llega, porque ya no reconoce o porque ya reconoció lo suficiente? Algo así como que murmuran con sus vocecitas diciendo: “tranquila mamá, ya se de tu pregunta, ya la entiendo, ya lo estoy viendo”.
Asco, pero no cerrar los ojos para no ver. No espanto. No sobresalto. No “¿¡pero cómo?!”Asco como límite, como reacción primera a la frase que pretende envolver para quedarme mirando. Ya no. Ya no. Demasiado cuerpo y finales postergados. Cuando el final es un límite. Un punto. Una escritura que se deja leer y convoca a escribir y hacer historia de uno. Y es que Uno no es el Otro. Y el límite está ahí para ponernos a salvo de tanto cuento de la infancia que nos inscribieron en las orejas. Pero hay otra historia. Porque hay un más allá del lenguaje. Porque se puede recuperar el paso perdido, el no dado, el instante de duda, de pensar para adentro que el Otro no tiene toda la razón. Porque la razón no es toda y eso es un hecho. Porque tenemos los sueños y porque lo reprimido tiene estrictamente que ver con uno. Y nadie puede venir a uno a robarle el símbolo. Porque el símbolo no se borra ni se destierra ni se saca de un portarretrato ni de una cajita para ponerlo en otra.
Manzana (a pocos días de un final y entonces cuatro materias).

miércoles 22 de octubre de 2008

“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico? Que conozca bien la espira a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel, y que sepa su función de intérprete en la discordia de los lenguajes. Para las tinieblas del mundo alrededor de las cuales se enrolla la torre inmensa, que deje a la visión mística el cuidado de ver elevarse sobre un bosque eterno la serpiente podrida de la vida”.
JACQUES LACAN
Que la revolución empieza por uno. Por casa. La pregunta ante el espejo, por el quién soy entre tanta sombra, entre tanto cielo hablado por tantos sin ojos sin mirada ni voz. Ahí, en el paso que separa el detrás de la puerta. Y ¿qué hay detrás de la puerta? El temor a ser muerto por la palabra. El horror. El silencio que perfora aún más la herida de ser viviente. El ser viviente y ser soportado por otro al que aún no se le ve la cara. Y cuando se empieza a ver la cara, todo se oscurece, porque entonces la palabra no lo puede todo. A veces no se puede hablar. Y entonces, el cuerpo. Y el despertar con los ojos cerrados preguntando quién soy. Y no hay palabra. Y hay que inventarla. Y la invención conlleva tantas muertes.
Manzana.

domingo 14 de septiembre de 2008

No escondamos nuestras bengalas

Aguante, precariedad y creación. Una lectura de Cromañón



1
Este texto parte de una necesidad: hablar sobre Cromañón pero con nuestras propias palabras, hablar como generación, y no dejar que hablen por nosotros ni los medios, ni los viejos chotos, ni los psicólogos, ni las publicidades, ni nadie.
Porque sentimos que Cromañón aguarda ser pensado; el tiempo de una generación se detuvo ese jueves, y es necesario que hagamos lo posible por entender lo que allí pasó.
En primer lugar, tenemos que llevar a cabo un parricidio simbólico; desechar todas esas palabras mudas de los especialistas y de quienes hablaron de Cromañón tanto desde la culpabilización como desde la compasión o la victimización. Decimos que esas palabras se pierden en el abismo generacional, que nuestros oídos no se ven conmovidos ni interpelados por estos relatos escritos con el estilo y la tonalidad de la voz paterna.
Por un lado, los discursos compasivos o culposos de no habernos sabido cuidar no reconocen que están mirando el nuevo contexto social con los ojos ciegos por la obnubilación que produce la nostalgia y la melancolía de lo irremediablemente perdido; no queremos ni necesitamos que nos cuiden, si es que realmente supieran o pudieran hacerlo, porque la mayoría de las veces en ese “cuidado” percibimos un desconocimiento de nuestro mundo y una mirada despectiva hacia él. En nuestros nervios hay más información del presente que la que ellos pueden darnos. Por otro lado, escuchamos también críticas y culpabilizaciones sobre el mundo en que nos movemos: éstas son pronunciadas siempre desde una exterioridad asombrosa, como si nuestra época y la de quienes nos critican no tuvieran ninguna conexión.
Pero también circula un tercer discurso: el discurso de la indiferencia. Esta mirada ni acaricia la cabeza del joven, ni lo repudia insultándolo; no lo ve. En este discurso los muertos de Cromañón no emergen como problema, ni como interrogante, porque no están presentes como vidas de nuestro mundo cotidiano.

2
Sentimos que, en cambio, necesitamos leer la historia desde nosotros mismos, recuperando aquellas maneras de movernos que aprendimos en el tiempo que nos tocó vivir, este mundo marcado por los riesgos, por la precariedad y la incertidumbre. Porque aprendimos a viajar trepados a los trenes (sin tener adónde ir), a no saber si aparece algún laburo, o si el que tenemos sigue la semana que viene. Necesitamos recuperar todas las maneras de adaptarnos y saber movernos que supimos crear en un entorno resbaladizo y cambiante, necesitamos retomar nuestras marcas como generación.
El Aguante es una forma de resistir y crear ámbitos alternativos a esta vida que se escurre de nuestras manos, que carece de sentido y nos angustia. En este escenario plagado de choques fugaces y desencuentros ¿Cómo se construye un nosotros, un yo, una banda, un terreno de referencia, un “terreno sagrado”?
Decimos que aguantar es afirmarse, es apostar por vivir, dando un portazo al refugio privado que nos ofrecen las tecno-cuevas actuales.
La “esquina” guarda en sus cavidades más profundas (casi imperceptibles para oídos mayores) ecos de nuestras voces y de nuestras vidas, quejas por trabajos de mierda, precarizados y súper explotados, parejas que se esfuman con un pestañeo, violencias de policías y de patovas, quilombos de guita...
Pero sabemos también que la esquina no es el punto de llegada sino un punto de salida al que siempre podemos retornar cuando la cosa se pone jodida, porque siempre llevamos un pedazo de esquina en nuestros bolsillos que nos acompaña en cada batalla y cada afirmación.

3
Cromañón es nuestro acontecimiento como generación porque implica la muerte de casi 200 pibes. Y evidencia la plataforma de nuestro mundo actual que funciona a través de contratos miserias, condiciones de trabajo asfixiantes, legislaciones truchas, transportes precarizados, escuelas a las que se les caen los techos. Y es la lógica empresarial la que busca maximizar la ganancia aprovechando y produciendo este escenario precario. En este cuadro Cromañón no representa la excepción sino el ejemplo cruel de la lógica mercantil. ¿Qué es sino elegir una media sombra para ahorrar unas monedas a la hora de poner en funcionamiento un boliche? Y en medio de este terreno precario, nuestras fiestas eran la forma que teníamos de resistir, de crear un suelo por el cual transitar sin dolor. Por eso no debemos caer en auto-culpabilizaciones que borran nuestras fiestas, que ocultan y niegan todo lo que hicimos para vivir en aquel terreno resbaladizo. Las bengalas, el pogo, las banderas, y todo aquel ritual que construimos, no son culpables de ninguna tragedia, ya que no fuimos nosotros los que dejamos un mundo repleto de dinamita.
Todavía no está clausurado ese acontecimiento: todos los días es Cromañón, los 194 pibes están circulando como espectros sin calma por las calles de Once y por los barrios en donde se juntaban a escabiar o fumar, porque el vacío y la ausencia de sus vidas faltantes es una presencia opresiva y sofocante; están en los cánceres que carcomen las vísceras de sus madres que se consumen llorándolos, y están (aunque muchos se hagan los pelotudos y los nieguen) en el mundo del rock, en las bandas que siguen convocando a la amistad y a la pasión de la vida, en los pibes que agitan un tema, y en los hijos de mil putas que llenan sus bolsillos con nuevos hiper-mega-festivales para lavar la cara de empresas caníbales. Cromañón no está cerrado por que está hecho no sólo de cuerpos sino de símbolos: las zapatillas topper, las remeras de bandas de rock, los tatuajes sobre las pieles calientes, los flequillos, las banderas.

4
Asistimos a la entrada definitiva del rock espectáculo, que ya venía ganando terreno, pero poscromañón se transformó en la lógica hegemónica del rock. El rock militante, como plan barrial, espacio del aguante de muchísimos pibes, quedó relegado a una periferia.
Desde hace varios años antes de Cromañón una movida roquera latía en los barrios, un agite que intentaba, como podía, hacer del rock una forma de vida, una vía de escape, de aguante y de creación. Cromañón es una herida profunda a esa innovación, a ese proceso; altera e interviene las energías que circulaban por el rock en ese momento: la industria cultural se apropió del duelo, difundiendo el miedo y los riesgos de los recitales. Luego vino el auge de los festivales: allí se prometía un entretenimiento seguro y sin peligros, al amparo de los sponsors. Los nuevos discursos se articulan con el gobierno de la inseguridad y con la gestión del miedo, teniendo como correlato políticas concretas. Destruir las condiciones en que emergían y crecían las bandas de rock de los barrios es pegar en el centro del plan barrial, patear el hormiguero que juntaba a los pibes y pibas. Después de esto, sobreviene la dispersión, y por supuesto como el show debe continuar: ¡vamos a escuchar rock bajo el refugio de los sponsors!
Sabemos también que Cromañón no es una herida que viene de afuera. Porque la movida roquera que levantaba el manifiesto del plan barrial era una innovación que se daba al interior de la excepción misma, con la excepción como suelo, como punto de partida, y ya en su interior circulaban tensiones y lógicas de mercado.
Cromañón es la herida con sabor a final del juego, pero también es el tablero mismo del juego, de cualquier experiencia que intentemos como generación. Pero no debemos dejarnos aplacar por estas condiciones ni dejar de hacernos preguntas sobre nuestros modos de relacionarnos con esa precariedad, con el mercado, con los poderes.

5
Luego de tantas muertes, la desesperación y la tristeza nos corroen a muchos. ¿Qué relatos se montaron sobre el dolor de lo sucedido? ¿Qué podemos hacer nosotros con este dolor?
La indiferencia, la culpa o la victimización son falsas maneras de elaborar el dolor porque nos niegan; son relatos que intentan transformar el dolor en una cuestión personal, privada. De aquí las figuras de la víctima, el sobreviviente, el arrepentido o el culpable. Es sobre esas lecturas del dolor de lo sucedido donde se montan los grandes festivales que detestamos.
Cromañón es un acontecimiento doloroso que reaparece en nuestras vidas todo el tiempo. Y cada vez que nos golpea entra en juego la elaboración de lo sucedido; para volver ese dolor colectivo y político, motivo de pensamiento, de encuentro y de duelo, claro, pero de un duelo colectivo. Un duelo colectivo es reconocernos en los chicos que no están, reconocer que una parte nuestra quedó adentro de ese boliche y que tenemos que reconstruirnos entre todos luego de esa pérdida (no nos interesa una “curación” individual).
Ese reconocimiento habilita la recuperación de nuestras prácticas, nuestras fiestas, nuestro saber movernos en este contexto de precariedad; permitiéndonos pensar cómo aquel dolor puede ser compartido con un montón de experiencias que van más allá del mundo del rock y de los jóvenes, con una pila de sufrimientos y muertes resultado del mundo precarizado que transitamos en nuestros trabajos, en nuestras viajes y en nuestras ficciones.

Agosto de 2008
Juguetes Perdidos
La declaración entera puede encontrarse en:
www.colectivojuguetesperdidos.blogspot.com

viernes 29 de agosto de 2008

Cuerpos

Cuerpos que cargan sus cuerpos solos hacia el abismo.
cuerpos que arrastran a sus pedazos de aliento que los retienen,
cuerpos enfermos piden remedios a gritos fríos,
cuerpos que adoran a su dolor
que les concede excusas listas
para emplear como impotencia
en su destino de proseguir
cargando solos
sus cuerpos solos.


Con cuantas murallas ya se topo
el hombre solo, niño, infeliz...
que es encargado de chupar solo
la mamadera.

Cuantas murallas,
se hacen dolor y excusas listas,
del niño solo de ciber-mundo
que los encierra

Cuantos dolores cuidan los rincones
de digitales-calabosos de nuevas prendas,
porque el destino del niño queda
en iniciativas tecno-facistas
que los encierra en su cerebro.


Por todo esto
es que tu cuerpo es tan pesado,
pero no cargues con sus dolores,
con sus excusas,
con sus priciones.

El futuro no esta en tus hombros,
no cargues solo tu cuerpo solo.
El futuro solo es futuro
si es creado por muchas manos,
que ya no creen en las pastillas,
en las terapias e iniciativas.
Porque no cargan su cuerpo solo,
porque el dolor no es medicina,
sino la señal que esto no va,
sin nuestras manos golpeando fuerte
esas murallas que nos separan.


NR




Nunca quisiste lucir de negro,
pero tu pecho retiene truenos... oscureces;
porque llevas el gris de tu ojos en las mañanas,
porque de tarde, contas las gotas que te detienen.

Cuanto cuesta gritar que el tiempo pasa y tu a su lado;
porque las hojas retumba tibias...
a tu inocencia, a aquel jazmín y a las campanas.
Pero no vale, de nada vale, estar mirando a aquel fantasma;
todas la carne que hierve sangre, quiere más carne.

Y en cada paso se te convoca a un nuevo amor,
y antes que llueva escusas frías en tus palabras,
desarma el cruel aroma a sexo de la inocencia,
y descuidate, que el cuerpo cuida a su coraza.


NR



domingo 3 de agosto de 2008

Espera nocturna (última parada antes del túnel)

“…Quizás podría mirar aquel túnel toda la noche esperando la llegada de una tribu de monos, e intentaría desvanecerme con su presencia como una gota en frente temerosa, pero no era esa la única melodía que me regalaría la noche. Todavía estaban aquellas perdidas diagonales, encrucijadas esquinas, encantadoras rectas, que hacían de mis ojos posibles cegueras, e inventaban paisajes impredecibles e innovadores. Por eso me dispuse a escuchar el concierto que me deparaba la ciudad aquella noche, alguna armonía quizás me ayude a desplazarme…”

“…Podría sostener la distancia como distraído que se sorprende de su sombra, y alterar mis suspiros para que no me devuelvan a la noche, pero no puedo dejar de estar como maltratado en espejo viejo, porque vuelves cuando cierro los ojos…”

“…Miraba todo como asombrado porque padecía de una inagotable inocencia que me perseguía en los encuentros y en los recuerdos. Así y todo, me puse delante de aquel túnel y trate de fundirme en él con mayor familiaridad, intentando exprimir su misterio, para quedarme solo con su profundidad. ¿Hasta donde llegara? ¿Habrá algo del otro lado? Preguntas disueltas en la agonía del misterio. Solo me quedaba abrirme a la oscuridad. Y allí fue donde te encontré como una sombra en callejón de suburbio, fugitiva en innumerables desiertos acompañados, intentando rescatarte de lo lúgubre y los prejuicios que te invadían. Pero aunque no te podía tocar, te sentía en tu aroma de lluvia de madrugada, en tu melodía de risas nocturnas, en las llamadas ardientes del silencio. Y en ese momento, conocí la distancia. ¿Cuan lejos estoy de aquel túnel? ¿Cuan remoto será aquel final? Pero no había tiempo para la respuesta. Siempre corría, pero el tiempo se alejaba, por eso necesitaba esperar, por lo menos para sentirme libre por una hora. Es que lo que con más exacta puntualidad había comprendido, era que el tiempo ya no era el mío, por eso, para recuperarlo comencé a jugar con las esperas, con la paciencia, y con el vagabundeo aquel, donde podía encontrar a los distraídos, a los perdidos, a los que no se amontonan por llegar a empezar. La última parada antes del túnel fue siempre igual hasta ese día. Pero te encontré y conocí la distancia…”

“…A quien le habla el hombre cuando anhela: a un amigo olvidado, a una madre temerosa, a algún abuelo pesimista, a un amor perdido, a un amor deseado, a una utopía difícil de sostener, a la muerte que te apura el paso, o a la vida que te arrincona en el infinito de tu finitud… realmente no lo se. Quizás solo se dirija a si mismo, para ver que puede, y para que todos los demás sepan que pueden, que lo anhelado siempre es posible, no por ser un sueño, sino por ser la penumbra de lo que uno hace, que siempre vuelve mientras salga el sol. Hoy entendí que no podré esperar a que lleguen las mañanas para cruzar el túnel, pero si podré tomar fuerza en la última parada, y retener aquella luz, que cae de los ojos, que baila en la frente, que late en el pecho, e intentare cruzar; para que la noche no se me haga eterna…”




NR

martes 22 de julio de 2008

Ciudad Conectiva IV

La ciudad nos despliega fronteras todo el tiempo
fronteras de velocidad
fronteras de imaginación
autopistas calles y avenidas fronteras de consumo
barrios recorridos
barrios traspasados
publicidad umbrales
invisibles límites audiovisuales impenetrables y duros
muros
mallas repartidas en toda la mancha urbana
un mapa del reino del mismo tamaño que el reino
el cartógrafo perfecto hasta el absurdo
fronteras fantasmales y fronteras reales
que dibujan tus lugares
a veces todo se juega en cien metros
un río
un puente
una casilla
una línea de colectivo
el terraplén del tren
vías muertas o vivas, o semimuertas
gomas quemadas de fuerzas humanas
gomas gastadas de rabia enjaulada
trabajadores
flujo humano
migrantes diarios
stock de viviendas
guetos enclaves
lunares urbanos
vagabundos y nomadismo
la música del niño
la musica imprevista y la que te espera
algunos rumores
pasadizos exclusivos para automóviles
distancias ficticias y tiempos absurdos
Fiorito-Olivos en veinte minutos o dos horas o nunca
la mancha urbana
enorme monstruo de miles de pliegues
localidades distritos
circunscripciones
umbrales de seguridad
calles angostas, calles cerradas
umbrales de productividad de rentabilidad
la ciudad es híper-conectiva y lejana entre sí a la vez
pero siempre signo o potencial
signo para el capital fronteras y
capital volátil fronteras y
fuerzas fronteras y
humanidades ciudadanas fronteras
que ya no limitan la ciudad y su campo.


El ciruja.